viernes, 11 de septiembre de 2015

Viena (29 de agosto - 1 de septiembre)

Hoy hacen ya 2 semanas que estoy en Austria, pero la verdad es que se siente como si ya hubiera pasado un mes. Pasaron tantas cosas que la verdad no parece que hace tan poco aún estaba en Uruguay.

De lo que quiero escribir ahora es sobre mis primeros 4 días en Austria, durante los cuales viví en Viena, en la casa de Sara, una ex-estudiante de intercambio de YFU Austria que vivió un semestre en Uruguay durante el 2014. El motivo de mi estadía en su casa es que mi familia permanente vive en Vorarlberg, una provincia que está en la otra punta del país, a más de 6 horas de Viena y no les era fácil hacer un viaje tan largo debido a sus horarios, así que estuve unos días en casa de Sara hasta que mi hermana anfitriona, Annika, me pasó a buscar.

En el aeropuerto de Viena, me concentré en seguir a la gente porque no tenía ni idea de hacia donde tenía que ir. Caminé, caminé y caminé como por 10 minutos hasta que llegué a las cintas en donde se recoge el equipaje, en donde (por suerte) no tuve que esperar mucho.
Ya con mis valijas, salí y fui recibido por Sara y su padre. Sara estaba con un cartel que decía "Bienvenido a Austria" en español y en alemán.

En casa de Sara con el susodicho cartel

Lo primero que me sorprendió sobre Austria fue el transporte público: ómnibus, trenes, subtes y tranvías. Todo en perfecto estado, limpio y muuuy puntual. Para llegar a lo de Sara tuvimos que tomar un tren que iba tanto por debajo de la tierra como por encima.
Yo tenía puesto un buzo porque en Uruguay era invierno cuando me fui, pero al llegar me encontré con los 35° de Viena. Me queria morir. 
Luego de cambiarme a una ropa más apropiada para el calor, salimos con Sara y su familia a dar una vuelta por la ciudad, ya anochecida. La verdad que Viena me enamoró completamente en unos minutos. Es una ciudad her-mo-sa. Llena de música, historia, cultura y con palacios, catedrales y un montón de cosas más. No me dieron los ojos para ver todo.
Algo que me llamó la atención fue la antigüedad de los edificios. Si en Uruguay decís que un edificio es viejo probablemente estemos hablando de, como mucho, 200 años, habiendo excepciones como por ejemplo Colonia del Sacramento que tiene edificios más viejos. En Viena había construcciones de la Edad Media. Edificios y monumentos con siglos de antigüedad que estaban en perfecto estado de conservación (aunque obviamente pasan por un regular mantenimiento), ¡incluso vimos ruinas romanas!


Calle en el centro

Catedral

Vista desde la casa de Sara

Monumento a la peste (sí, la epidemia)

Bello uruguayo frente a la Opera de Viena

El sábado 30, luego de haber pasado mi primer noche en Austria y sin rastros aún de jetlag, fuimos con Sara a un picnic organizado por YFU Austria a orillas de un río que era una rama del Danubio. La zona en la que estábamos era una especie de "playa", ya que la gente estaba echada en toallas tomando sol en trajes de baño, había personas en el agua e incluso algunos tomando helado o haciendo barbacoas. Lo único que diferenciaba esto de una verdadera playa era la ausencia total de arena. Todas las anteriormente mencionadas actividades playerísticas se llevaban a cabo en el pasto a orillas del río, básicamente porque Austria es un país sin costas, "encerrado" en el centro de Europa, y eso hace que las "playas" no tengan arena. 

El picnic era a las tres de la tarde pero nosotros llegamos cuatro y media porque Uruguay debe hacerse respetar mediante su más característico rasgo: la impuntualidad. De todas formas, luego de caminar bajo el sol como camellos por un rato (y sacando fotos porque turista siempre) llegamos al punto de encuentro en donde habían unos treinta chicos entre los que habían voluntarios, ex-estudiantes de intercambio austríacos, pasantes y estudiantes de intercambio actuales de todo el mundo. Ahí vi a dos chicos estonios, una argentina y unas tailandesas. Con los que más hablé (aparte de Sara, por supuesto), fueron un argentino que está haciendo su pasantía en Austria, un austríaco que hizo su intercambio en México, otra austríaca que es voluntaria e hizo un intercambio en Chile y una pasantía en Uruguay y su novio, un uruguayo. Hablamos la mayor parte del tiempo en español ya que todos lo sabían, a excepción de cuando alguien más se unía a la conversación. Fue muy divertido ver como a los dos austríacos que habían viajado a Latinoamérica se les habían pegado los acentos de los países a los que habían ido. 
Nos quedamos hasta la noche en el picnic hasta que casi todos se habían ido, y después fuimos con Sara a un restaurante en donde nos esperaban sus padres para cenar, en donde comí Cordon Bleu, que es un nombre cheto para una milanesa rellena de queso que estaba 10 puntos. 


Playeando 

Donaustadt
Sara señalando el infinito y yo mirando al infinito

El lunes 31 fuimos a Schönbrunn, un palacio de estilo rococó que recuerda al palacio de Versalles tanto en la arquitectura del edificio como en la "arquitectura" del jardín. El lugar sirvió como residencia de verano para Isabel "Sissi" Habsburgo, emperatriz bávara que vivió en el siglo XIX y que es hoy en día recordada por los austríacos debido a su trágica vida y a su apego a las clases populares. En Schönbrunn está también el zoológico más viejo del mundo, aunque no pudimos ir. Paseamos por el "jardín" que era más grande que un estadio y yo saqué fotos a todo. El lugar es precioso. Enorme, soleado y lleno de árboles y plantas (también hay un invernadero). Vimos el jardín de rosas, el laberinto de arbustos y muchos asiáticos con cámaras. Esta fue la primera vez en toda mi vida que vi un palacio con todas las letras. En Uruguay los palacios y castillos no abundan por obvias razones, pero tenemos al castillo Pittamiglio y al castillo Piria, ambas construcciones de hombres con mucho dinero, pero no castillos-castillos en sí. Así que no fue sorpresa que me haya quedado con los ojos así *se señala a los ojos muy abiertos* al ver tanta ostentosidad y lujo. Dar una vuelta por el jardín para hacer la digestión le hubiera tomado a la Sissi esa un día entero. 
También paramos en un café y compramos unos jugos para hacerle frente al calor. 


Ah pero que alegres

El invernadero

Me pareció lindo así que saqué una foto

Jardín de rosas

Una carreta llevando gente

El palacio :D

Sissi era tan cheta que tenía su propio lugar para tomar té, el lugar que se ve al fondo

Matando la sed

Mi cara de "mucho sol"

Hubo ese mismo día una manifestación en Viena a favor de los refugiados y la familia de Sara me invitó a acompañarlos. Yo acepté ir, y fuimos, aunque en realidad Sara y yo no formamos parte de la verdadera manifestación. Los padres de Sara sí, pero nosotros nos encontramos con el pasante argentino que habíamos conocido en el picnic y con una amiga de Sara (con la idea previa de ir a la manifestación) y nos fuimos a pasear por Viena para ir a tomar algo. A pesar de tener dos "guías turísticas" que conocían la ciudad, nos terminamos perdiendo y no sé bien donde terminamos. Pero yo, encantado de poder conocer esta ciudad un poco más. Pasamos por Starbucks (en donde escribieron mal mi nombre) y por el Museum Quartier, un lugar muy lindo en el centro en donde hay varios museos juntos y hay restaurantes, cafés y zonas para sentarse. 
Luego de despedirnos de la amiga de Sara, nos reunimos de nuevo con sus padres para cenar mismo en el Museum Quartier. Yo comí Gulash, un plato muy picante hecho con carne que se considera lo más típico de Austria a pesar de ser de origen húngaro. 10 puntos también. 


Museum Quartier

Museum Quartier 2

Calle de Viena con gente dirigiéndose a la manifestación. La idea es que había que vestir de blanco para simbolizar la paz
A pesar de que dije mi nombre lo más despacio posible, esto pasó

Llegó el martes primero de septiembre y con él, mi último día en Viena. Se suponía que la familia de Sara y yo nos íbamos a encontrar con mi hermana anfitriona en la estación de trenes a las dos de la tarde y de camino a allá yo ya estaba nervioso de antemano. Iba a conocer a mi hermana anfitriona, la que había tenido la idea de aceptarme en su casa. 
Por suerte todo salió bien y, luego de comer Sachertorte (una torta de chocolate y mermelada que es gloriosa) con Annika, Sara y sus padres y despedirme de los últimos y prometerle a Sara volver para visitarla, nos subimos al tren que nos llevaría a Vorarlberg en un viaje de aproximadamente 7 horas. 


Viendo montañas por la ventana del tren

Más montañas

Y más montañas
Con Annika en el tren

Y esa fue mi aventura vienesa, ahora estoy en un auto yendo hacia Vorarlberg luego de haber pasado unos días en Krems. Luego voy a escribir sobre eso. Primero falta mi familia anfitriona, el viaje a Innsbruck y otras cosas más. Han sido unos días bastante movidos. 

Bis bald!
Emiliano

1 comentario:

  1. Kisses from Uruguay, Adriana Goye hugs you! Atte: La mismísima Adriana Goye.

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